“El libre mercado es bueno para crear riqueza, pero ésta debe ser distribuida con criterios socialistas”

Es el argumento esgrimido por quienes defienden una vía media entre los dos sistemas ¿Esa premisa es correcta? No. Pero para ampliar la respuesta, veamos un poco de teoría económica e historia.

Marx escribió varios volúmenes explicando que el trabajo físico crea riqueza. Grueso error, que obvia por completo la función empresarial en el proceso económico. Los emprendedores que toman riesgos e innovan en la producción son el verdadero motor de la economía. El resto de nosotros, sólo somos beneficiados de manera indirecta. Dicho de otro modo, nuestro empleo es una externalidad, producto de la inversión y los riesgos asumidos por el capitalista.

Una economía libre distribuye la riqueza de acuerdo al aporte productivo de cada persona y empresa. El mercado es muy eficiente premiando la innovación, el ahorro y la inversión. Cualquier empresario que aspire a ser exitoso, debe primero satisfacer las necesidades de sus clientes. Nada supera a una sociedad con gobiernos limitados, mercados libres y propiedad privada.

El análisis marxista sobre la explotación de clases, resulta ser falso, tanto como el de Lenin sobre la explotación entre países. Desde la revolución industrial, los países que han permitido el funcionamiento libre de los mercados son los que han salido con mayor rapidez de la pobreza (que es la condición natural de la humanidad). Taiwán, Hong Kong, China y últimamente los leones africanos son los ejemplos más visibles del éxito del capitalismo.

¿Y qué pasa con los más necesitados?

Existe la falsa idea que una nación que no tenga gobiernos amplios y fuertes, constituiría una sociedad mezquina y despreocupada por los más necesitados. Nada más irreal. El autor norteamericano Thomas J. Di Lorenzo en su magnífico libro Cómo el capitalismo salvó a América, nos muestra la vitalidad de las obras sociales y su arduo trabajo para apoyar a viudas, huérfanos y personas caídas en desgracia. Mi querido maestro Alberto Benegas Lynch en su obra En defensa de los más necesitados, pasa revista a muchas instituciones filantrópicas argentinas de principios del siglo XX (la mejor época de nuestro vecino). En las sociedades más prosperas la solidaridad es una regla no escrita, porque no hay nada que impulse más la generosidad, que ver nuestras necesidades satisfechas.

¿Y por qué no tenemos capitalismo en Bolivia? Por dos razones.

La primera, es la hegemonía de los socialistas en la educación. Las universidades son las mayores reproductoras de las ideas marxistas. Cualquier egresado de ciencias sociales, tienen conceptos erróneos, que le hacen repetir ideas nocivas para la convivencia pacífica.

Y la segunda, la ausencia de partidos políticos que defiendan el capitalismo dejando la arena electoral como un monopolio de los socialistas.

La única vía posible para llegar al capitalismo y sacar a nuestra nación del lodazal socialista, es la actividad política impulsada por un partido político que defienda los principios del gobierno limitado.

 

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