*Este artículo fue escrito por Sergio Adrián Martínez en coautoría con Junior Alfredo Martínez.

Está en nuestra naturaleza evitar costos y eludirlos lo más posible. Nuestra búsqueda por minimizar costos explica nuestra preferencia por pagar por bienes y servicios en lugar de producirlos por nuestra cuenta. Pagar por algo nos desagrada, pero es preferible contar con la alternativa de pagarle a alguien que puede hacer algo por nosotros a un menor costo que no contar con ella.

El sentido común que guía estas observaciones parece, sin embargo, estar extraviado en Morena, que presentó al Senado una iniciativa que prohibiría a los bancos el cobro de diversas comisiones: una propuesta que amenaza con incrementar los costos de la provisión de crédito en México, al reducir los incentivos de operar en el sistema financiero mexicano.

La iniciativa tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros: el rendimiento de la deuda soberana a 10 años incrementó cerca de 8.8%, reflejando un mayor riesgo de invertir en el país, que permanece después del anuncio de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Bloomberg, asimismo, reportó una caída en la cotización del mercado accionario para diversos bancos: “Grupo Financiero Banorte cayó 10 por ciento luego del anuncio a 108.09 pesos a las 12:24 p.m. en Nueva York. Banco del Bajío, Banco Santander y Grupo Financiero Inbursa también cayeron, uniéndose a una baja de valores en el índice de la Bolsa Mexicana de Valores”.

El senador Ricardo Monreal, de Morena, sostiene que la iniciativa busca contrarrestar efectos negativos de comisiones excesivas. En su alegato, presenta estadísticas que muestran que, en México, el 30% de los ingresos de los bancos corresponden al cobro de comisiones, mientras que en otras naciones de la región latinoamericana el ingreso por ese concepto representa menos de una cuarta parte.

Entre las comisiones que Morena busca eliminar podemos encontrar las siguientes: “por operaciones de consulta de saldo y retiro en efectivo en cajeros automáticos internos; por no facturar monto mínimo a comercios que hacen uso del producto de terminal de punto de venta; por reposición de plástico bancario por robo o extravío; por emisión de estado de cuenta adicional y/o impresión de movimientos; por aclaraciones improcedentes de la cuenta derivados de movimientos o cargos no reconocidos; por disposición de crédito en efectivo; por conceptos anualidad de tarjetas de crédito; por solicitud de estado cuenta de meses anteriores en sucursal y vía telefónica; por transferencia a otros bancos, exitosa o no; por adquisición o administración de dispositivos de seguridad para la producción y utilización de contraseñas de uso único; por el mantenimiento de saldo mínimo para exentar manejo de cuenta o membresía; por cheque de caja, girado y certificado”. La iniciativa señala, además, que “las entidades financieras no podrán cobrar comisiones por pago tardío de un crédito, no pago, o cualquier otro concepto cuando se cobren intereses moratorios durante ese mismo periodo.”

Desnudando una mala idea

La iniciativa del Senador Monreal ha tenido un importante efecto mediático, principalmente porque evoca en la mente del público el viejo prejuicio de los bancos malvados y voraces. Sin embargo, más allá de ideas preconcebidas, si llevamos a cabo un análisis con mayor detenimiento nos podremos dar cuenta de la cantidad de problemas conceptuales y consecuencias no previstas de este planteamiento:

  • Las comisiones bancarias forman parte de la estructura de costos de los bancos. La iniciativa del Senador Monreal está engañosamente planteada puesto que se limita simplemente a satanizar las utilidades de los bancos y no aborda el tema de fondo que es la estructura de costos del sector y el entorno de competencia. Supone que las comisiones son un malvado impuesto inventado por la banca para vaciar el bolsillo de los usuarios. Nada más alejado de la realidad: las comisiones bancarias, tanto las pasivas (que se cobran por la captación de depósitos) como las activas (que se cobran por los servicios crediticios), forman parte de la estructura de costos de un banco. Hay que recordar que el otorgamiento de créditos no es la única labor esencial de estas instituciones: también ofrecen un importante servicio de intermediación financiera a través de la captación de depósitos y de los servicios asociados al sistema de pagos y transferencias. Es bastante plausible que en Europa o en países desarrollados, las comisiones bancarias sean menores debido a una gran cantidad de factores, como la penetración financiera, el nivel de acceso de la población a los servicios bancarios, la intensidad en el uso de las TICs en los sistemas de pagos, entre otros. Estas condiciones diferenciadas implican que los bancos en estos países cuenten con una estructura de costos diferentes a la de los bancos en México. Así sucede en México y en cualquier parte del mundo. El tema requiere un debate mayor, más allá de una escueta iniciativa de 5 cuartillas, como la planteada por el Senador Monreal.
  • La iniciativa del Senador Monreal nos induce a pensar que los usuarios de servicios bancarios se encuentran atrapados en un callejón sin salida y sujetos al abuso de las comisiones por servicios bancarios, sin embargo, el Informe anual sobre el ejercicio de las atribuciones conferidas por la Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros 2017, publicado por Banco de México, revela que la estructura de comisiones máximas por retiros interbancarios de efectivo es bastante diversa, ya que las comisiones van desde los 10 hasta los 40 pesos, dependiendo de la institución bancaria. Al final del día, los usuarios de servicios bancarios pueden elegir trasladar sus operaciones a una institución con comisiones más bajas.
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Informe anual sobre el ejercicio de las atribuciones conferidas por la Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros 2017, Banco de México
  • ¿Son altas las comisiones en México? Depende cómo lo midas. Si acudimos a las cifras planteadas en la sesgada iniciativa del Senador Monreal, podría parecer escandaloso leer que los bancos en México ingresan más de 108 mil millones de pesos por concepto de cobro de comisiones. Sin embargo, esta cifra, que representa apenas el 0.49% del PIB, palidece frente al 23.5% del PIB que representa el manejo y captación de depósitos de la banca comercial. Recordemos, como ya se dijo, que las comisiones bancarias están asociadas a las estructura operativa y de costos de los bancos. En contraste con las alarmantes cifras presentadas por el Senador Monreal, existe una métrica más adecuada para saber si las comisiones son excesivas o no. Las comisiones se cobran por distintas actividades, de tal forma que existen comisiones activas y pasivas: las primeras se cobran por el crédito colocado y las segundas por los servicios de intermediación (manejo de cuentas, captación de depósitos y sistemas de pagos. En las siguiente gráficas, publicadas con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, se revela que los ingresos de los bancos por comisiones por cada peso prestado han disminuido drásticamente en los últimos años. Por cierto, la misma situación ocurre con los ingresos de la banca derivados de comisiones pasivas, como aquellas que se cobran por cada peso captado en ventanilla, por administración o manejo de cuentas, por transferencias electrónicas y por operaciones de pago en internet. Los datos revelan que tanto las comisiones pasivas, como las activas, han disminuido drásticamente en los últimos diez años. Esto nos obligar a cuestionar la ligereza de los planteamientos vertidos en la polémica iniciativa del Senador Monreal. ¿De qué habla el senador cuando afirma que las comisiones son excesivas? La realidad lo desmiente.
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Informe anual sobre el ejercicio de las atribuciones conferidas por la Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros 2017, Banco de México
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Informe anual sobre el ejercicio de las atribuciones conferidas por la Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros 2017, Banco de México
  • Reducir el precio de un bien o servicio a cero puede, aunque resulte paradójico, exacerbar su escasez. Un menor precio incentiva a los consumidores a adquirir más de un producto; pero también resta incentivos a los proveedores de un producto, quienes frente a un menor precio contemplan alternativas más atractivas de uso de sus recursos. Si, como alega Morena, los bancos en México obtienen una parte sustancial de sus ingresos mediante el cobro de comisiones, su prohibición tiene el potencial de reducir el suministro de crédito en el país. Si el gobierno no conoce nada de la estructura de costos e incentivos que guían las decisiones de los bancos, no sabe si el volumen de cobro de comisiones era el método de menor costo para otorgar crédito y operar en el país de forma rentable. Un país con un menor suministro de crédito es un país donde habrá menos oportunidades de inversión  y menor incremento en su acervo de capital. Sin un mayor acervo de capital, México difícilmente superará el crecimiento real promedio menor al 3% que lo ha caracterizado durante las últimas décadas.
  • ¿Por qué cobran comisiones los bancos? Los bancos cobran comisiones porque las transacciones cuestan. Intercambiar un bien por otro en el tianguis es poco costoso y los intercambios suelen ser fluidos. Manzanas van fuera y billetes van dentro, con celeridad. Pero en las transacciones bancarias hay costos que no hay en los tianguis: costos de mantener una relación legal, velar por el cumplimiento de los términos pactados o cumplir con requisitos gubernamentales. Si el cobro de las comisiones enumeradas era el sistema de menor costo para facilitar las transacciones bancarias, su eliminación traerá como consecuencia una reducción significativa de transacciones bancarias. Menos transacciones bancarias realizadas serán menos oportunidades de intercambios mutuamente benéficos.
  • ¿Existen otras ideas para mejorar el servicio de los bancos en México? Absolutamente, antes de pensar en prohibir por decreto las comisiones de los bancos, tenemos que evaluar alternativas más eficaces que no implican la intervención directa del Estado en el sector bancario. Una de estas alternativas son los convenios para compartir infraestructura que han sido una medida eficaz para promover el uso más eficiente de la red al ampliar los puntos de atención para los tarjetahabientes y mejorar las condiciones para realizar los retiros interbancarios. Gracias a los convenios, los tarjetahabientes incurren en menores costos de búsqueda y pueden utilizar un mayor número de cajeros a costos accesibles. En la siguiente se revela que los convenios para compartir infraestructura han permitido a los bancos participantes reducir sus comisiones significativamente y ofrecer a sus clientes servicios de forma más eficiente aprovechando economías de escala.
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Convenios autorizados por Banco de México para compartir infraestructura entre cajeros automáticos, Banxico

¿Qué podríamos esperar si prospera esta iniciativa? Algunos bancos serán menos sensibles que otros a la eliminación de las comisiones. Los bancos cuyas ganancias dependan en una mayor proporción del cobro de comisiones reducirán sus operaciones de una forma más drástica que los bancos que puedan cubrir sus pérdidas de otras formas. Si Morena está interesada en mejorar la competencia del sector bancario para que más personas puedan acceder a los ahorros de otros, su política apunta en el sentido contrario: privilegiará las operaciones de unas instituciones de crédito en detrimento de otras.

¿Por qué los bancos cobran comisiones más altas en México que en otros países? Esa es una pregunta que demanda una investigación seria que amerita una discusión mucho más seria que la vertida en una sesgada iniciativa de un senador de izquierda. Una posible explicación es que de esa forma logran proveer de crédito a personas con mayor riesgo de impago, y cubren sus pérdidas con comisiones más altas. Si esto es así, la prohibición de cobro de las comisiones tendrá un efecto especialmente perjudicial para los más pobres, clientes de especial riesgo.

Afortunadamente, el mercado respondió con una agresividad tal a la insensatez de la iniciativa, que el presidente electo dio marcha atrás. Andrés Manuel López Obrador anunció públicamente el 9 de noviembre que no haría ninguna modificación al marco legal con relación al funcionamiento de los bancos, al menos durante los primeros tres años de su gobierno: “Así lo expresé a la directora del Banco Santander, que los bancos iban a tener todas las garantías en nuestro país”.  No obstante, es necesario resaltar las flaquezas y debilidades de la iniciativa para mandar la señal clara a la sociedad civil de la falta de seriedad económica que guía al equipo del presidente electo.

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